¿Por qué se suele comer tanto en Navidad?

comer tanto en navidad

La navidad es la época más entrañable del año. Pero seguir las tradiciones y costumbres familiares puede ser caótico. Las compras navideñas de regalos y alimentos variados para las celebraciones típicas pueden ser una ardua tarea. En definitiva y aunque no seamos conscientes, la Navidad nos crea ansiedad.

Y sí, comer tanto en Navidad es un hecho. Es cierto que con el frío, nuestro organismo nos demanda una ingesta calórica mayor de lo habitual con el fin de conseguir más calor corporal. En invierno especialmente, es cuando sentimos más atracción por los alimentos ricos en grasas y azúcares. Pero, ¿sabías que existen dos tipos de hambre?

El hambre emocional vs. El hambre real

La Navidad nos trae recuerdos pasados que nos gustaría rememorar. No tienen porqué ser únicamente de personas que ya no están con nosotros. También la nostalgia puede venirnos al ver la ilusión de los más pequeños durante las festividades navideñas. Esta amalgama de sentimientos nos genera un vacío en el estómago que puede confundirse con apetito. Esto se conoce como hambre emocional.

La ansiedad puede venir dada por numerosos factores. Uno de los más habituales es aquel de reunirse con la familia al completo alrededor de una mesa. Porque así nos gusta a las personas celebrar los acontecimientos. El hecho de ver la mesa repleta de comida puede empujarnos sigilosamente a comer tanto en Navidad. Confundimos las emociones (alegría, euforia, nostalgia) con el hambre real.

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Solo durante la Navidad se preparen determinadas comidas típicas (sobre todo dulces navideños), y es cuando aprovechamos para comerlos sin medida siguiendo aquello de “una vez al año no hace daño”. Por ello, el tema de las cantidades también resulta fundamental, ya no solo por el hecho de cuánto comemos, sino para cuántos cocinamos. Muchas veces comemos por no tener que tirar la comida. Lo mejor siempre es controlar las cantidades según los comensales o bien proceder a métodos de conservación como el refrigerado o el congelado.

También el tiempo libre puede provocarnos ansias por comer, debido a la falta de actividad habitual a la que se está acostumbrado. Por ello, durante las vacaciones de Navidad no debemos dejar a un lado la práctica de ejercicio, u otras actividades que nos mantengan distraídos y activos.

Así que más que seguir al pie de la letra trucos y consejos para no engordar en Navidad

conocer cómo es nuestro estado de ánimo es fundamental para no comer tanto en Navidad.

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